Maranatha inició en noviembre de 1994 como parte de la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), con personas relacionadas con el ITESO. Nos sentimos agradecidas y agradecidos con el padre Chava Vargas y Louise Anne Pinette por su invaluable apoyo al convocar, contener, evangelizar, aprender y compartir. Desde entonces, Pedro Alcocer, María Eugenia de Alba, Silvia Macías, Guadalupe Rubio, y Martha Elena Santos permanecen en la comunidad. Roberto Núñez fue parte de Maranatha en su inicio. Beatriz Ortega se unió poco después.
La comunidad siempre ha valorado la incorporación de otros participantes, ya sea nuevos en la CVX o provenientes de otras comunidades ya desaparecidas: Celina Becerra y Mara Martínez (antes, miembros de Maruahni); Fernando Sierra, Ernesto Jasso, Patricia Mañón; Rocío Bernal y Manuel Gómez (antes, integrantes de Manresa).
En tres décadas de misión e historia compartidas, algunos y algunas, en distintos momentos, nos hemos acercado a comunidades indígenas para facilitar la comercialización de sus productos por medio de la Cooperativa de Manos indígenas trabajando, procurando el comercio justo; acompañamos los procesos comunitarios que se realizan en la Casa Comunitaria Hermano Javier en el Cerro del Cuatro de la Zona Metropolitana de Guadalajara; nos hemos preparado para ser acompañantes de Ejercicios Espirituales, ministros de la Comunión, facilitadores de las Escuelas del Perdón y Reconciliación (Espere), de los talleres del Reloj de la familia y Reloj de la vida, y de los Talleres para el Buen Convivir, en El Chante, Jal.; unos y unas formamos parte del equipo de liturgia de la misa dominical del Centro Ignaciano de Espiritualidad, CIE Casa Loyola. Ante la realidad en nuestra ciudad y estado, varios miembros de Maranatha formamos parte del colectivo Tejiendo Paz, ahora ya incorporado y esperanzados en la Red Nacional por la Paz.
La comunidad siempre ha valorado el respeto, la apertura y el compromiso de cada persona; nos sentimos escuchadas, sostenidas, enviadas y acompañadas al compartir lo que hacemos y vivimos en nuestros apostolados, y confirmamos cómo el Espíritu de Dios amoroso se hace presente a través de la comunidad, reconociendo que la misión de cada una/o de nosotras/os es la misión de la CVX.
Ahora, al cumplir treinta años, sabemos que contamos los unos con las otras, nos sentimos agradecidos y agradecidas con la CVX Nacional y Mundial. Hemos vivido momentos difíciles, también alegres y la comunidad siempre nos ha fortalecido. Maranatha continúa su misión de construir un lugar de justicia y paz caminando con Jesús y acompañada por nuestro querido peregrino, Ignacio de Loyola. Buscamos atender las necesidades de las personas y tratamos de hacer lo posible para lograr que este mundo sea un mejor lugar para vivir el Reino aquí y ahora.
19 de marzo de 2025



